PRISIÓN O REFUGIO

La sensación de pérdida provoca en el ser humano un malestar que desata los mecanismos de defensa -olvido o negación- y al hacerlo salva la integridad psíquica del individuo. En el caso de la psicosis el enfermo deambula permanentemente como si estuviese perdido en el mundo. Su presencia se vuelve entonces por momentos, sólo física, y en otros tremendamente violenta, desatándose en él los instintos más primarios.

¿Qué nos hace pasar indiferentes a las necesidades mínimas de estos grupos marginados? Pensar tal vez que no sienten frío, calor, tristeza, alegría, amor o indiferencia, bondad, maldad o burla?...

¿Dónde nos situamos nosotros, los supuestamente entendidos y advertidos dentro del espectro cordura-locura?...

 

                                                                          Alejandra Mastro

                                                                          2006