EL IMPERIO DE LA MIRADA

En un aspecto general mi obra se centra en la preocupación por el ser humano, sus complejidades y su entorno. En esta serie  retomo ese concepto. 

 

Las tecnologías digitales han abierto una nueva visibilidad que alimenta la necesidad de ver omnipresente en la naturaleza humana, y es gracias a esta misma tecnología que el mundo del espectáculo se puede instalar hoy en la intimidad del otro.

 

La pequeña cámara conserva el mismo ángulo, la producción resulta por demás austera... y aún así hay espectáculo.

 

La imagen está ligada a la pulsión del espectador, su necesidad de ver, léase pulsión escópica. Las miradas resultan representadas en la imagen vista, y el resultado de esto es la satisfacción parcial del voyeurismo. En este quehacer me transformo en sujeto masculino voyeur y pierdo  la condición hiperfemenina de ser vista.

 

           En lo que a las fotografías se refiere disparo en el lugar donde me encuentro ocasionalmente por azar, sólo busco la toma, el sujeto. En cambio en la filmación de los videos busco el lugar y busco la toma. Ellos son el resultado de una acción unilateralmente consciente; relatos de actos simples, de personajes complejos, de seres humanos. El otro, actor inadvertido; yo, testigo ocular de acciones cotidianas diurnas y nocturnas, haciendo lazo con quien para mí termina resultando conocido a fuerza de espiarlo a través de los días. Yo para el otro no soy, no existo.

 

            Es el hurgar a través de una ventana y a veces protegida por la oscuridad de la noche, momento en que el proceso se facilita por indudablemente devenir  anónimo. Es entrar sin ser visto en el universo ajeno. Los actores pueden parecer extraños, distantes, nos muestran la cara oculta de nuestras realidades cotidianas, como también pueden establecer un diálogo estrecho, casi de convivencia con el espectador de estas piezas. Todos nosotros, en un momento u otro, hemos presenciado estas escenas y hoy el video-arte nos permite ponerlas de manifiesto.

 

En este accionar extraño para mí hasta ahora desconozco mi propia existencia, descubro más sobre mis propios placeres. ¿Son estos videos piezas resultantes de un goce autista?

  

            Bienvenido a la época del imperio de la mirada.  Usted, ¿mira o lo miran?

 

            No existe escondite posible. De una forma u otra permanecemos expuestos al ojo del otro.

 

            ¿Homenaje a la desaparición de los monstruos sagrados de la pantalla? 

 

            Hoy  todos podemos volvernos actores a través de una ventana indiscreta.

 

Alejandra Mastro